Importancia del postoperatorio tras la colocación del balón gástrico | GASTROENTEROLOGÍA & ENDOSCOPIA DIGESTIVA

www.sanitas.es.- Durante el primer mes después de la colocación del balón gástrico, el paciente deberá someterse a controles semanales, que posteriormente pasarán a ser mensuales. Dichos controles deberán ser llevados a cabo por un equipo multidisciplinario del que forman parte, internistas, endocrinólogos, nutricionistas, psicólogos y otros especialistas. No en vano, esta técnica de adelgazamiento exige un proceso de adaptación paulatina al balón gástrico del que forma parte un plan de alimentación muy especial, lo que hace imprescindible que el paciente siga en todo momento las recomendaciones de los médicos. Aunque la colocación en el estómago es un procedimiento sencillo que se realiza con sedación y sin cirugía, el estómago lo identificará como un cuerpo extraño y tratará de expulsarlo. Ello implica que desde el primer momento y durante un par de días el paciente pueda sentir molestias y náuseas e incluso que se produzcan vómitos, aunque esta sintomatología desaparecerá sin necesidad de un tratamiento específico. Durante las dos o tres primeras semanas, en función del peso del paciente el médico puede prescribir una inyección subcutánea de heparina diaria.

Alimentación tras la colocación del balón gástrico

La parte esencial del postoperatorio es el plan de alimentación a seguir, ya que inicialmente únicamente se podrán ingerir alimentos líquidos que irán ganado en consistencia en la medida que el paciente lo empiece a tolerar. Cuando esto ocurra se introducirán purés y alimentos semisólidos. Lo habitual es que después del primer mes se empiecen a introducir en la dieta los alimentos sólidos.

El objetivo es que la tolerancia del estómago a los alimentos aumente progresivamente, aunque puede darse el caso de que en algunos momentos no se toleren y se produzca el vómito. Ello implica que el paciente debe aprender de nuevo a comer y a identificar qué alimentos le sientan bien y cuáles no. Debe masticar despacio y reconocer cómo debe preparar cada tipo de alimento para que sea bien tolerado. Es frecuente, por ejemplo, que la carne en filetes no sea bien tolerada por lo que habrá que picarla o triturarla para añadirle a un puré o una crema de verduras, por ejemplo.

De este modo, poco a poco, la dieta, en cuanto al tipo de alimentos, su consistencia y su preparación, se irá normalizando hasta el punto de que el paciente pueda comer con normalidad, pero continuando siendo baja en calorías y evitando las bebidas carbonatadas y con azúcar, dulces, alimentos hipercalóricos, entre otros.

Dado que la técnica del balón gástrico es restrictiva y de manera muy especial durante el primer mes, será necesario suplementar la dieta con concentrados proteicos, suplementos de hierro y un complejo vitamínico, además de utilizar un protector gástrico. En función de la evolución del tratamiento y los datos de la analítica que se realiza periódicamente se valorará la necesidad de completar la dieta con otro tipo de suplementos más específicos, como puede ser calcio y vitamina D.

El tratamiento durará entre seis u ocho meses y concluirá con la retirada del balón gástrico. Pero lo más importante es que el balón gástrico, además de facilitar una pérdida rápida de peso, permitirá la adaptación del paciente para que adquiera hábitos alimenticios saludables, aunque estos deben ir acompañados de la práctica regular de ejercicio. Esto es lo que evitará la recuperación del peso perdido una vez que haya finalizado el tratamiento.

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